Espejo de mi suelo, Matanza ó Riachuelo, te cruzo con el fin de descubrir mi fiel deidad. Motivo del desvelo, el sueño que yo celo, encuentra un botiquín en el confín de la verdad. Haciendo necesario bancarse ese calvario, por miedo a verlo herir el frenesí del porvenir, me fumo ese resabio porque hace menos daño que verse transigir en una vil forma de huir. Y en el refugio de mi paz (¿dónde, si no?) supe el milagro de encontrar en unos labios, esa ventizca que hace efecto dominó en mi firmamento y entorpece al astrolabio.
sábado, 17 de marzo de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario